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Pilar Álvarez Ruiz: “La Escuela se ha construido desde la razón y el corazón de muchas personas”. 4 enero 2026

Pilar Álvarez Ruiz: “La Escuela se ha construido desde la razón y el corazón de muchas personas”.

La Escuela quiere rendir homenaje al personal que se jubiló en el año 2025 publicando sus entrevistas en la Web oficial. Sus relatos nos sirven para aprender de la historia de este centro universitario, que cumple ahora 50 años, y sus reflexiones nos ayudan a mejorar.

Pilar Álvarez Ruiz es mucho más que una experta en grafos y fiabilidad de redes. Profesora del área de Estadística e Investigación Operativa, ha sido pieza fundamental en el engranaje de la Escuela, dirigiendo la sección departamental y ejerciendo de enlace con la Unidad de Igualdad de la UCA. Investigadora del grupo FQM371, deja tras de sí un sólido legado académico con su tesis doctoral y artículos de impacto internacional. Sin embargo, en el momento de su jubilación, prefiere hablar de lo que no figura en sus monografías de referencia ni en los índices de citas: el sentimiento de pertenencia y el factor humano que define a la institución. 
Pregunta. Si cierra los ojos y vuelve a su primer día en la Escuela, ¿qué imagen o sensación le viene a la mente?
Respuesta. Mi llegada a la Escuela coincidió con su paso a Politécnica; eso marcó un hito importante. Recuerdo sus pasillos y aulas llenas de alumnos que pasaban muchas horas en el centro. En aquella época, la presencialidad era la forma habitual de percibir y realizar la formación y el trabajo. También recuerdo el cariño y el cuidado que me brindaron mis compañeros, profesores y el personal de administración y servicios. Eso me hizo sentir que la Escuela podría ser mi segunda casa, y no me equivoqué. Nuestra Escuela se ha construido desde la razón, el ímpetu y el corazón de muchas personas y colectivos; eso se nota cuando la vives y genera un sentimiento de pertenencia que te impulsa a luchar por ella.
P. ¿Qué anécdotas guarda en la maleta tras todos estos años?
R. ¡Hay muchas! Con los alumnos podría contar de todo tipo. Tal vez las más importantes son la cantidad de cosas que me han trasladado; las tutorías han sido tanto de carácter matemático como personal. Algo gracioso ocurrió en mi primer curso, en época de Selectividad: cuando me dirigía a mi despacho, el presidente del tribunal me quería meter en el aula para hacer el examen, ¡me confundió con una alumna! Más adelante, mis compañeros de Matemáticas me hicieron creer que pertenecía a un tribunal que tenía que desplazarse por prácticamente todas las sedes de la provincia. También recuerdo con cariño cómo Andrés, de conserjería, entraba a última hora en mis clases y me indicaba con mucha gracia que ya era hora de cerrar la Escuela.
P. Al llegar, usted era de las pocas mujeres en la plantilla docente.
R. Así es. Al llegar solo éramos tres profesoras. Afortunadamente, hoy ese número ha aumentado; son profesoras con una dilatada carrera investigadora y ocupan cargos de gestión. Lo mismo ocurre con el número de alumnas, aunque en ese sentido todavía hay mucho que conseguir.
P. ¿Cuál ha sido, a su juicio, el cambio más positivo que ha experimentado el centro?
R. El hecho de que pasara a ser Politécnica fue vital, ya que permitió diversificar la oferta formativa hacia sectores como el puerto o la infraestructura civil. Luego, su transformación en Escuela Superior propició el crecimiento en investigación y transferencia. Pero lo que más destacaría es su capital humano. Con independencia de su valía profesional, las personas que conforman la Escuela hacen de ella una gran familia, con sus apegos y sus roces, pero siempre favoreciendo la convivencia. Ese ambiente también lo viven nuestros alumnos.
P. ¿Cómo le gustaría que fuera la Escuela dentro de 20 años?
R. Me gustaría que siguiera creciendo, que mantuviese sus títulos y que se originen otros. Me parece fundamental recuperar nuestra formación en Ingeniería Química, sobre todo con la nueva era de combustibles. Por supuesto, esto debe ir a la par de un aumento del personal docente (PDI) y técnico (PTGAS) que nos permita desarrollar una investigación de excelencia. Y espero que nunca se pierda nuestra forma familiar de convivencia ni nuestro carácter reivindicativo, que nos ha permitido crecer.
P. Si tuviera una varita mágica, ¿qué mejora urgente implementaría antes de irse?
R. Insistiría en la creación de departamentos propios que nos den mayor independencia en la gestión de recursos. También me parece crucial consolidar nuestro campus con edificios propios. El desarrollo del campus no solo favorecería los títulos, sino también actividades culturales, deportivas y de atención al alumnado. Si contáramos con residencia universitaria y otros servicios, la percepción de toda la UCA en nuestra zona daría un salto cualitativo.
P. ¿Qué consejo le daría a alguien que comienza hoy su carrera en la Escuela?
R. Le diría que es el mejor lugar donde desarrollarse personal y profesionalmente; esa es mi experiencia. Que viva la Escuela propiciando un ambiente familiar y que se implique en la gestión, porque es fundamental formar parte de ese engranaje. Pero, sobre todo, que siempre tenga presente y otorgue el mayor valor a nuestros alumnos: ellos y su formación son nuestra verdadera razón de ser.

Pilar Álavarez en una imagen de archivo del 2018.

PERFIL: El rigor de los grafos y el compromiso institucional.

La trayectoria de Pilar Álvarez Ruiz destaca por una alta dedicación a su actividad docente. Contribuyó al desarrollo de la institución desde su participación en los órganos de representación y desempeñando cargos académicos. Como investigadora, defendió su tesis doctoral titulada “Análisis y mejora de parámetros de dominación, conectividad y fiabilidad en redes modeladas por grafos sujetos a propiedades estructurales”, bajo la dirección de Juan Carlos Valenzuela. Como miembro activo del grupo de investigación FQM371 (Combinatoria y optimización: aplicación de modelos matemáticos discretos), ha sido coautora de cinco artículos en revistas de alto impacto internacional.