La que fuera Delegada del Rector y primera docente mujer de la Escuela se despide tras una trayectoria marcada por la gestión institucional y su compromiso con la labor docente.
Inmaculada Santiago representa una de las figuras más institucionales de la Escuela. Profesora del área de Ingeniería Química, su compromiso ha trascendido las aulas: durante ocho años fue la Delegada del Rector para el campus Bahía de Algeciras y ha sido una voz constante en el claustro y la Junta de centro. Pionera en una época donde el rostro de la ingeniería era casi exclusivamente masculino, Inma ha sabido conectar la ciencia con la veteranía a través de su curso “La Química y la sociedad” en el aula de mayores. Su reciente conferencia inaugural del curso 2025/2026 puso el broche de oro a una carrera dedicada a vertebrar el campus.
Pregunta. Si cierra los ojos y vuelve a su primer día en la Escuela, ¿qué imagen o sensación le viene a la mente?
Respuesta. Mi primer recuerdo es en la cafetería. Allí, un joven Ángel Gómez me contó, café en mano, todo lo que debía saber sobre la Escuela, especialmente aquellos aspectos no académicos; de estos últimos me informaron mis amigos Miguel Parrón y Manuel Pedro Manuel Vez. Me sentí en todo momento muy bien acogida y aceptada, aunque me resultó curioso que, en aquel entonces, yo era la única mujer que iba a dar clase en la Escuela.
P. ¿Podría compartir alguna anécdota que le haya marcado especialmente durante estos años?
R. Destacaría dos momentos muy emocionantes, curiosamente ambos vinculados a la figura del Rector. La primera fue en 2011, cuando un recién nombrado Eduardo González Mazo, al que yo aún no conocía, vino a mi despacho para pedirme que formara parte de su equipo de gobierno. La segunda ha ocurrido este mismo 2025, cuando el actual Rector, Casimiro Mantel, me invitó a dar la conferencia inaugural del curso 2025/2026. En ambas ocasiones me costó aceptar por la responsabilidad que conllevaban, pero hoy agradezco profundamente que se acordaran de mí para tan altas distinciones.
P. Desde su entrada hasta hoy, ¿cuál cree que ha sido el cambio más positivo del centro?
R. Creo que ha habido dos hitos cruciales. El primero fue académico y se dividió en dos etapas: la llegada de Ingeniería Técnica en Obras Públicas —única en Andalucía en aquel momento—, que transformó la Escuela Técnica en Politécnica y atrajo a muchísimos más alumnos y docentes. El segundo gran paso fue la conversión en Escuela Superior; ahí el doctorado y la investigación pasaron a ser esenciales y el número de doctores en el centro creció considerablemente. Por otro lado, la ampliación y remodelación del edificio y sus infraestructuras han sido fundamentales para modernizarnos y convertirnos en una Escuela del siglo XXI.
P. ¿Cómo le gustaría que fuera la Escuela dentro de 10 o 20 años?
R. Me gustaría que siguiera creciendo en títulos y alumnado, y que las infraestructuras lo hicieran al mismo ritmo. Pero, sobre todo, que nunca se pierda la esencia: que los alumnos sigan sintiendo la cercanía del profesorado. No me gustaría que la Escuela fuese un lugar donde los profesores dan clase y nada más; el centro necesita la vida de los alumnos y de todo el personal (PDI y PTGAS).
P. Si tuviera una varita mágica, ¿qué cambiaría antes de marcharse?
R. Arreglaría las zonas que aún se mantienen como cuando se construyó el edificio. También contrataría a más profesorado, priorizando que fuera gente de la zona o que se comprometiera a permanecer tiempo aquí, e intentaría que el alumnado de este campus tuviese una vida universitaria mucho más activa.
P. ¿Qué consejo le daría a un profesor o administrativo que acaba de empezar hoy su carrera aquí?
R. Mi consejo sería que intenten hacer de la Escuela una parte de su casa, que la sientan como algo propio. De esta forma, disfrutarán mucho más de su trabajo y este será, sin duda, mucho más gratificante y efectivo.
PERFIL: compromiso institucional y vocación social
Inmaculada Santiago no solo ha formado a generaciones de ingenieros químicos, sino que ha sido una pieza clave en la arquitectura institucional de la UCA en el Campo de Gibraltar. Como Delegada del Rector (2011-2019), fue la cara visible de la universidad en la comarca. En su último periodo en activo fue Delegada de la Universidad de Cádiz en el Centro Adscrito Virgen de Europa de la Linea de la Concepción.
Su labor ha sido reconocida tanto en las altas esferas —siendo invitada por el Rector Casimiro Mantel para abrir el curso académico actual— como en la base social, gracias a su estrecha vinculación con el Aula Universitaria de Mayores, donde ha democratizado el conocimiento científico. Su presencia en los órganos de gobierno (Claustro y Junta de Centro) la define como una defensora incansable de la mejora de las infraestructuras y la estabilidad del profesorado.

Inmaculada Santiago en su discurso de inauguración del curso academico 2025-26 de la Universidad de Cádiz, el 25 de septiembre de 2025.
En la imagen de cabecera, a la derecha la Dra. Santiago posa en la fiesta de celebración del 50 aniversario de la ETSIA, y a la izquierda, junto a sus colegas de departamento en los jardines de la Escuela en el 2006. De izquierd a derecha: Fernando Soto, María del Carmen, María de la Luz Martín, León Cohen, Francisco Trujillo, Manuel González e Inmaculada Santiago.